Para dementes que conocen la locura estando totalmente cuerdos...

martes, 17 de mayo de 2011

"Porque nada hay imposible para Dios” Lucas 1.37

Sólo Tu eres grande, sólo Tu eres digno 
Eres A S O M B R O S O para mí....



Vine a adorarte, vine a postrarme, vine a decir que Tu eres M I   D I O S....


“Dios hace habitar en familia a los desamparados, saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca” Salmos 68.6


Pediré, clamaré y tomaré tus enseñanzas como escudo. Tus palabras son mi armadura. Tu amor es mi corazón.
Dios de las alturas, Padre celestial. La grandeza de mis problemas es nada, a comparación de la grandeza de Tu Ser. 
Tocaste mi corazón y me enseñaste a amar de una forma tan pura, me hiciste amarte a Ti.
Abriste mis ojos y me mostraste colores nuevos y hermosos.
Me ungiste, me llenaste de vida.
Grande eres, mi Dios, grande eres. 
Padre, no te pido que muevas las montañas. Te pido que me des fortaleza para poder escalarlas. Solo tu sabes el tamaño de mis penas, solo tu sabes cuanto pesan mis dolores. Sé que tropezaré y humildemente caeré ante Ti, y no te pido que esto no ocurra, pero si te pido fortaleza para luego levantarme.
       

“El sana a los quebrantados de Corazón y venda sus heridas” Salmo 147.3


"Porque nada hay imposible para Dios” Lucas 1.37

Sólo Tu eres grande, sólo Tu eres digno 
Eres A S O M B R O S O para mí....



Vine a adorarte, vine a postrarme, vine a decir que Tu eres M I   D I O S....


“Dios hace habitar en familia a los desamparados, saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca” Salmos 68.6


Pediré, clamaré y tomaré tus enseñanzas como escudo. Tus palabras son mi armadura. Tu amor es mi corazón.
Dios de las alturas, Padre celestial. La grandeza de mis problemas es nada, a comparación de la grandeza de Tu Ser. 
Tocaste mi corazón y me enseñaste a amar de una forma tan pura, me hiciste amarte a Ti.
Abriste mis ojos y me mostraste colores nuevos y hermosos.
Me ungiste, me llenaste de vida.
Grande eres, mi Dios, grande eres. 
Padre, no te pido que muevas las montañas. Te pido que me des fortaleza para poder escalarlas. Solo tu sabes el tamaño de mis penas, solo tu sabes cuanto pesan mis dolores. Sé que tropezaré y humildemente caeré ante Ti, y no te pido que esto no ocurra, pero si te pido fortaleza para luego levantarme.
       

“El sana a los quebrantados de Corazón y venda sus heridas” Salmo 147.3