Para dementes que conocen la locura estando totalmente cuerdos...

jueves, 17 de abril de 2014

No de nuevo. No otra vez.

Y ahí estaba de nuevo. Había pasado bastante tiempo ya desde aquella promesa, y ella comenzaba a dudar.
Sabia que hasta cierto punto las cosas podían pronosticarse y sabía que hasta cierto punto ese pronóstico era a su favor. Pero era un hecho que no iba a hacerla feliz.
Muchas veces había soñado esto que incluso ahora, en la realidad; ella podía sentir como algo más de lo que había soñado. Pero evidentemente algo tenía que estar mal. Si, tenía, porque no podía todo ir tan "bien".
Si alguien la hubiera escuchado probablemente le habría dicho que esta situación era todo menos buena.
No había ni rastro de señal que hiciera creer a nadie nunca que absolutamente nada saldría bien.
Acabaría con el corazón destrozado, ilusiones rotas y un sueño y deseo de algo estúpidamente imposible.
Ok, si, acabaría justo como empezó, multiplicado por tres.
Hay cosas que ella no podría controlar y ahora se estaba dando cuenta.
Ahora estaba dudando, y ella solo podía ponerse de rodillas cada noche mientras susurraba a alguien en las alturas: -no de nuevo, no otra vez.

No de nuevo. No otra vez.

Y ahí estaba de nuevo. Había pasado bastante tiempo ya desde aquella promesa, y ella comenzaba a dudar.
Sabia que hasta cierto punto las cosas podían pronosticarse y sabía que hasta cierto punto ese pronóstico era a su favor. Pero era un hecho que no iba a hacerla feliz.
Muchas veces había soñado esto que incluso ahora, en la realidad; ella podía sentir como algo más de lo que había soñado. Pero evidentemente algo tenía que estar mal. Si, tenía, porque no podía todo ir tan "bien".
Si alguien la hubiera escuchado probablemente le habría dicho que esta situación era todo menos buena.
No había ni rastro de señal que hiciera creer a nadie nunca que absolutamente nada saldría bien.
Acabaría con el corazón destrozado, ilusiones rotas y un sueño y deseo de algo estúpidamente imposible.
Ok, si, acabaría justo como empezó, multiplicado por tres.
Hay cosas que ella no podría controlar y ahora se estaba dando cuenta.
Ahora estaba dudando, y ella solo podía ponerse de rodillas cada noche mientras susurraba a alguien en las alturas: -no de nuevo, no otra vez.