Para dementes que conocen la locura estando totalmente cuerdos...

lunes, 29 de abril de 2013

Personal: Coraje.

Solo una persona podría envenenar mi corazón de nuevo.
Solo una: el mismo que alguna vez lo había salvado.

Ya lo había decidido. Yo iba a terminar y el iba ser quién me matara.

domingo, 28 de abril de 2013

De muchas formas estaba harta.
Lo amaba, sí, pero estaba harta de la forma en que el presionaba.
Se sentía tan fuerte, como si sujetara mis brazos hasta poder ver sus nudillos blancos de ira. Había provocado mis últimos tres ataques de pánico y la verdad es que ya ni siquiera me sentía segura de querer.

Dice una canción "puedes volverte adicto a cierto tipo de tristeza" pues bien, eso me estaba pasando a mi: me estaba volviendo adicta a esta situación de mierda.

Tenía ganas de lograr algo lindo y la verdad es que el plan era bastante bueno. El resultado lo visualizaba bien: perfecto, hermoso, emotivo, el gran cierre de la gran noche. Pero claro, a el no le bastaba eso.
Para ser sincera, ya no sabía que mierda quería obtener de mi.

Asi pasa cuando tienes un buen plan de un gran detalle para alguien cuya mente está enferma.
Asi es cuando ese alguien tiene cualquier clase de porquería en la cabeza.

Dios, me siento tan invadida. Tan violentada.

Quiero llorar.

P.

[No estoy enojada. Estoy herida, esa es la diferencia]


domingo, 21 de abril de 2013

Personal: Siempre hay decisiones que tomar.

Había decidido que no me iba a importar.
Estaba molesta, triste, decepcionada, cansada (hasta la madre hubiera sido una buena descripción, pero estoy en una pequeña campaña personal para reducir el número de malas palabras que digo). Mi psicóloga había dicho (hacía algunos años atrás) que era bueno darle nombre a los sentimientos y emociones. Pues bien, ahí estaba yo tratando de explicarle a ese orangután con la sensibilidad de un ausente lo que estaba pasandome.

Estaba cansada.
De reclamos, de peleas, de rencores, de momentos como éste, de su control. Como si no le bastara el había decidido decidir ésto. Por más pendejo que suene, así fue.

Había decidido querer (o al menos intentar) ocultarme la obviedad de las cosas. Había querido contarme una historia (media pendeja, a medias y con tintes bizarros) que ni siquiera el mismo creía. Y yo había decidido ignorar todo aquel circo.
Es por esto que estaba cansada.
La cereza del pastel fue cuando me encontré a mi misma confundida al respecto.
¿Y si así sería toda la vida? No sé, pero "toda la vida" suena como mucho tiempo....

En ese momento lo noté: SIEMPRE hay decisiones que tomar. Y un solo evento, un acontecimiento, un nuevo suceso te cambia la perspectiva. Yo lo sé. A mi me pasó.
No sé como, porque, cuando o donde, pero sé que tengo que cambiar algo.
Si, a huevo. Siempre hay decisiones que tomar.
SIEMPRE.
Puto "siempre".



Personal: Coraje.

Solo una persona podría envenenar mi corazón de nuevo.
Solo una: el mismo que alguna vez lo había salvado.

Ya lo había decidido. Yo iba a terminar y el iba ser quién me matara.
De muchas formas estaba harta.
Lo amaba, sí, pero estaba harta de la forma en que el presionaba.
Se sentía tan fuerte, como si sujetara mis brazos hasta poder ver sus nudillos blancos de ira. Había provocado mis últimos tres ataques de pánico y la verdad es que ya ni siquiera me sentía segura de querer.

Dice una canción "puedes volverte adicto a cierto tipo de tristeza" pues bien, eso me estaba pasando a mi: me estaba volviendo adicta a esta situación de mierda.

Tenía ganas de lograr algo lindo y la verdad es que el plan era bastante bueno. El resultado lo visualizaba bien: perfecto, hermoso, emotivo, el gran cierre de la gran noche. Pero claro, a el no le bastaba eso.
Para ser sincera, ya no sabía que mierda quería obtener de mi.

Asi pasa cuando tienes un buen plan de un gran detalle para alguien cuya mente está enferma.
Asi es cuando ese alguien tiene cualquier clase de porquería en la cabeza.

Dios, me siento tan invadida. Tan violentada.

Quiero llorar.

P.

[No estoy enojada. Estoy herida, esa es la diferencia]


Personal: Siempre hay decisiones que tomar.

Había decidido que no me iba a importar.
Estaba molesta, triste, decepcionada, cansada (hasta la madre hubiera sido una buena descripción, pero estoy en una pequeña campaña personal para reducir el número de malas palabras que digo). Mi psicóloga había dicho (hacía algunos años atrás) que era bueno darle nombre a los sentimientos y emociones. Pues bien, ahí estaba yo tratando de explicarle a ese orangután con la sensibilidad de un ausente lo que estaba pasandome.

Estaba cansada.
De reclamos, de peleas, de rencores, de momentos como éste, de su control. Como si no le bastara el había decidido decidir ésto. Por más pendejo que suene, así fue.

Había decidido querer (o al menos intentar) ocultarme la obviedad de las cosas. Había querido contarme una historia (media pendeja, a medias y con tintes bizarros) que ni siquiera el mismo creía. Y yo había decidido ignorar todo aquel circo.
Es por esto que estaba cansada.
La cereza del pastel fue cuando me encontré a mi misma confundida al respecto.
¿Y si así sería toda la vida? No sé, pero "toda la vida" suena como mucho tiempo....

En ese momento lo noté: SIEMPRE hay decisiones que tomar. Y un solo evento, un acontecimiento, un nuevo suceso te cambia la perspectiva. Yo lo sé. A mi me pasó.
No sé como, porque, cuando o donde, pero sé que tengo que cambiar algo.
Si, a huevo. Siempre hay decisiones que tomar.
SIEMPRE.
Puto "siempre".