Para dementes que conocen la locura estando totalmente cuerdos...

viernes, 3 de mayo de 2013

Personal: Te extraño.

Era un hecho: había alguien más.
No sabía si alegrarme, si llorar, o desearle suerte a esa chica.

No, no estaba hablando de una amante en mi noviazgo, no estaba hablando de eso. No.

Estaba hablando de esa perfecta sincronía que hoy se rompía.
Y yo que creía que esto era algo más, bah, el había encontrado a su chica perfecta.
Y yo la odiaba. Eso era un hecho también.
El había decidido ver en ella todo lo que no veía en mi. O eso pensaba yo.

No sé, yo había decidido pensar que todo estaba jodido, que ella era más que yo. En realidad no quería que nadie fuera más que yo frente a sus ojos. Yo lo quería, lo había querido desde el primer momento en que lo conocí. Lo quería para siempre en mi vida, ni siquiera de forma erótica o sexual, no. Lo quería con amor genuino, quería tener siempre esos abrazos reales que parecían un detector de estado de ánimo.

Creo que me hubiera gustado quedarme por siempre en esa etapa. Pero no. Las reglas de la vida dictan muy claramente que tienes que crecer. Encontrar a alguien, casarte, tener hijos y esas cosas.
Estaba entrando en esa crisis de los 20, en la que extrañas a tus amigos porque cualquier cosa (llamese escuela, trabajo, novio celoso, madre frustrada o esa mierda que algunos llaman opiniones sociales) conspiran para que dejes de ver a esa gente que quieres.

Si, yo lo entendía: a esa bruja hippie la tenía a su lado todo el tiempo. Con ella tenía aventuras geniales, se iban de viaje y esa basura. Pero fuera de eso, ¿qué?.
Y claro, yo con mi autoestima del tamaño de una nuez solo podía pensar ¿cómo puedo luchar contra eso?

No soy perfecta, nunca lo he sido y cuando pretendí serlo me arrepentí mucho. Estoy totalmente consiente de lo que puedo y no puedo ofrecerte, pero sabes que siempre te quise. Sabes que siempre estuve (y estaré, quiero recalcarlo) para ti.
Sabes que si un día te sientes mal puedes venir y en mis brazos vas a encontrar un abrazo sincero. Sabes que no puedo engañarte cuando la cagues, pero sabes también que tampoco voy a juzgarte.
Sabes que te quiero, que te he querido desde hace mucho tiempo atrás y sabes que te querré.

Sabes que eres mi amigo, el mejor de todos. Sabes que eres mi hermano.
Y sabes que quiero que te quedes. Siempre. Que permanezcas.
Sabes que te quiero.





Personal: Te extraño.

Era un hecho: había alguien más.
No sabía si alegrarme, si llorar, o desearle suerte a esa chica.

No, no estaba hablando de una amante en mi noviazgo, no estaba hablando de eso. No.

Estaba hablando de esa perfecta sincronía que hoy se rompía.
Y yo que creía que esto era algo más, bah, el había encontrado a su chica perfecta.
Y yo la odiaba. Eso era un hecho también.
El había decidido ver en ella todo lo que no veía en mi. O eso pensaba yo.

No sé, yo había decidido pensar que todo estaba jodido, que ella era más que yo. En realidad no quería que nadie fuera más que yo frente a sus ojos. Yo lo quería, lo había querido desde el primer momento en que lo conocí. Lo quería para siempre en mi vida, ni siquiera de forma erótica o sexual, no. Lo quería con amor genuino, quería tener siempre esos abrazos reales que parecían un detector de estado de ánimo.

Creo que me hubiera gustado quedarme por siempre en esa etapa. Pero no. Las reglas de la vida dictan muy claramente que tienes que crecer. Encontrar a alguien, casarte, tener hijos y esas cosas.
Estaba entrando en esa crisis de los 20, en la que extrañas a tus amigos porque cualquier cosa (llamese escuela, trabajo, novio celoso, madre frustrada o esa mierda que algunos llaman opiniones sociales) conspiran para que dejes de ver a esa gente que quieres.

Si, yo lo entendía: a esa bruja hippie la tenía a su lado todo el tiempo. Con ella tenía aventuras geniales, se iban de viaje y esa basura. Pero fuera de eso, ¿qué?.
Y claro, yo con mi autoestima del tamaño de una nuez solo podía pensar ¿cómo puedo luchar contra eso?

No soy perfecta, nunca lo he sido y cuando pretendí serlo me arrepentí mucho. Estoy totalmente consiente de lo que puedo y no puedo ofrecerte, pero sabes que siempre te quise. Sabes que siempre estuve (y estaré, quiero recalcarlo) para ti.
Sabes que si un día te sientes mal puedes venir y en mis brazos vas a encontrar un abrazo sincero. Sabes que no puedo engañarte cuando la cagues, pero sabes también que tampoco voy a juzgarte.
Sabes que te quiero, que te he querido desde hace mucho tiempo atrás y sabes que te querré.

Sabes que eres mi amigo, el mejor de todos. Sabes que eres mi hermano.
Y sabes que quiero que te quedes. Siempre. Que permanezcas.
Sabes que te quiero.